La trova tiene familia
Escrito por Estrella Díaz   

Para los que gustamos de la trova, es una felicidad saber que nuevos espacios se abren, pero más halagüeño es si constatamos que se sistematizan; como dice el refrán: no es llegar sino mantenerse.

El Teatro Auditórium Amadeo Roldán de La Habana, quizás, es la institución que más recientemente se ha sumado a tal empeño al incluir regularmente en su programación ese género que, con altas y bajas, sin duda, interesa a un nada despreciable grupo de seguidores.

Sabedor de esa realidad, convencido de la importancia y la urgencia de apoyar a los trovadores, hace ya más de cinco años el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau creó el espacio A guitarra limpia, proyecto que el último sábado de cada mes reúne en el Patio de Muralla 63, en La Habana Vieja, a jóvenes y consagrados cantautores los que han ofrecido hasta el momento cerca de 60 conciertos.

Igualmente el Museo Nacional de Bellas Artes abre con frecuencia su muy bien habilitado teatro para que trovadores ofrezcan su arte. No deben olvidarse otros esfuerzos como el Proyecto Almendares, liderado por el trovador Gerardo Alfonso y las Peñas que desarrollan La Séptima Cuerda y el Dúo Karma.

Pero a pesar de estos y otros empeños que se llevan a cabo en la capital, lo cierto es que aún la trova -como fenómeno musical- requiere de mayor atención por parte de los medios de comunicación, las disqueras (me refiero a las cubanas) e incluso las autoridades responsables de la promoción y difusión musical de la Isla.

Por eso cuando se conoció que el trovador Frank Delgado (Minas de Matahambre, Pinar del Río, el 19 de octubre de 1960) ofrecerá el venidero sábado 25 a las 8:30 de la noche un concierto en el Amadeo, la primera reacción fue de justa y compartida alegría.

Frank, es graduado de Ingeniería Hidráulica en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría; en 1979 se relaciona con trovadores de su generación (Santiago Feliú, Carlos Varela y Gerardo Alfonso, entre otros) y ese mismo año ingresa formalmente en el Movimiento de la Nueva Trova.

En la década de los 90 consolida su carrera y comparte escenarios con músicos como Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Daniel Viglietti, Juan Carlos Baglietto, Fito Páez y, por supuesto, con sus colegas de generación.

A pesar de 25 años de vida profesional activa e ininterrumpida y la evidente calidad de sus canciones (algunas de ellas forman parte de los repertorios de los grupos Mayohuacán, Mezcla y del que encabeza Issac Delgado), la obra de este trovador no ha sido beneficiada por la difusión en los distintos canales de comunicación.

Sin embargo, Frank sí es un trovador de abultada convocatoria a pesar de que su discografía no ha sido producida en Cuba y sus textos -según me comentó recientemente un colega muy avezado en esta materia- son "una crónica más generacional que social y de profunda raíz urbana".

El venidero concierto de Frank no tiene ni título ni invitados y -según comentó en entrevista exclusiva para La Jiribilla- estrenará unas cuatro canciones, cantará algunas ya conocidas de su autoría y otras de músicos que respeta y admira.

"Tengo la costumbre, en las descargas en casa de los amigos, de interpretar canciones de otras gentes. Creo que es muy pretencioso cantar solo lo que uno compone y me inclino a hacer temas de aquellos músicos que disfruto, conozco y consumo. Eso, generalmente, también sucede en mis recitales. La trova tiene familia en todos los lugares del mundo, en todas las provincias cubanas y siempre hay gentes que hacen la canción con una visión trovadoresca que en mí despierta interés."

¿Improvisación en medio de un concierto?

El espectáculo trovadoresco que defiendo está muy desprovisto de otros medios extraartísticos: lo concibo sin grandes diseños de luces ni escenografía, tampoco me interesan excesivos movimientos en el escenario. Eso me hace sentir muy cómodo en el sentido que no te fuerza ni te obliga a seguir un esquema rígido.

Puedes llevar un orden preconcebido, plantearte un esquema de canciones, diseñar una determinada curva en el espectáculo y dejar para el final las canciones que consideras más fuertes. Es válido usar esos trucos, pero lo que no debes es conformar un programa que no te permita salirte de él porque sino el concierto se puede volver un poco rígido.

El espectáculo trovadoresco está mucho más volcado hacia el contenido que hacia la forma. Es probable que pasen muchas cosas -por ejemplo-, la atención del público puede aumentar, pero también es probable que sientas que se está distanciando.

Uno puede pensar que una determinara canción va a levantar y no sucede. ocurren muchos fenómenos y a mí me encantan esas sorpresas que hay en la cuarta pared, que es el público. Eso me inspira.

¿Contenido por encima de la forma?

Asumo el contenido como lo más importante, como el mensaje. La forma la considero el adorno: orquestación, diseño de luces y sonido y otras cosas que me parecen extramusicales, que son muy importantes, pero en otro tipo de recitales. Creo que el espectáculo trovadoresco es muy desprovisto en ese sentido. Los más destacados trovadores son los que mejores contenidos tienen y no los que mejores espectáculos montan.

Algunos cantautores importantes a veces no me llegan por toda la truculencia con que arman sus conciertos. Eso me parece poco espontáneo.

Siempre me gustó el espectáculo al estilo de Silvio Rodríguez, que es un tipo muy adusto en el escenario cantando sus canciones donde es él y sus temas. No hay nada alrededor que sobre. quizás en ese sentido es que utilizo las categorías de contenido y forma.

¿En breve saldrá al mercado tu primer disco editado en Cuba?

Este es el primer disco que grabo en Cuba y que va a salir a través del sello Colibrí. En 1999-2000 hice un disco con la Empresa Cubana de Grabaciones y Ediciones Musicales, EGREM, que se editó bajo un sello español.

No es muy sorpresivo tampoco que en una carrera de 25 años haya habido pocos discos y dispersos; es como una especia de karma que cargamos aquellos que empezamos a hacer música en los 80. En ese momento en Cuba no había prácticamente estudios y prevalecían grandes dificultades técnicas. Muy poca gente grababa discos.

Ahora los soportes fonográficos se han hecho más democráticos: malo para los grandes artistas, bueno para nosotros los que hacemos cultura de la resistencia.

Esta situación ha generado que surja la "piratería". la gente que antes vendía muchísimo ha visto que decrecen sus ganancias. Sin embargo, nosotros los trovadores y otros músicos que cultivan géneros que no entran en los grandes circuitos comerciales nos facilita mucho el trabajo porque podemos reproducir nuestra música. Generalmente no se "piratea" a los músicos que no venden mucho.

Mi primer disco oficial (Trova tur), que surgió de un concierto en vivo, fue grabado en 1995. Después otro en vivo, luego en el 1997 La Habana está de bala y en 1999 con una producción española hice El adivino (en estudio).

Ahora acabo de grabar el cuarto disco oficial en los estudios Ojalá. Ha sido una gran oportunidad que me brindó Silvio Rodríguez y lo titulé Mi mapa. Hace apenas unos días hemos concluido el diseño de la carátula que está basada en una obra de la pintora Ileana Alonso y el diseño es de otro pintor, Max Delgado; ambos trabajan en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana. El resultado es muy hermoso y atrevido.

¿Por qué Mi mapa?

Los discos hay que titularlos. Siempre he dicho que no hago discos temáticos, son un puñado de canciones de una época, ciertos fantasmas y algunas nociones reiterativas pueden aparecer y de algún modo unen las canciones.

Mi mapa incluye un grupo de textos que escribí entre el 2000 y el 2003, son doce temas. Una de las canciones se llama "Mi mapa" y hay una especie de unión geográfica, de algo de una región como Latinoamérica, por ejemplo, por ahí hay un intento de unión. no busquen detrás de esta frase nada extraordinario ni ideas telúricas ni cordilleras ni grandes planicies ni ríos, solamente, unas canciones hechas en una época.

Primero iba a titularlo Soy un hombre que sufre, que es como se llama una canción; eso me tentaba, pero al final muchos amigos me recomendaron que no lo hiciera porque iba a parecer un disco muy llorón y triste y eso no tiene nada que ver conmigo.

Esa canción, especie de mezcla de guaguancó y rumba, es una burla porque quien la escuche termina pensando todo lo contrario; es como una ironía, un sarcasmo, utilizar esa frase.

¿Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau?

Es tan importante la labor que ha desarrollado el Centro que hay quienes aseguran que existe una especie de "trova del Centro Pablo". El trabajo sistemático de la institución ha marcado a toda una generación de trovadores.

Me cuento entre los primeros que hizo conciertos A guitarra limpia en esa institución y lo recuerdo con mucho agrado.

Aunque el Centro Pablo exista por siempre o desaparezca mañana (¡Ojalá que no!) esas gentes siempre estarán marcadas por el Centro y por esas tardes de trova los sábados en el patio de Muralla 63.

Hay un grupo de trovadores que, sin duda, se ha dado a conocer gracias al trabajo del Centro y ya tiene un público cautivo que asiste a los A guitarra limpia. Yo, personalmente, he pasado tardes inolvidables viendo a cantautores de todas las edades, de todas las generaciones. conciertos de Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Noel Nicola, Teresita Fernández, Fernando Bécquer, Samuel Águila, Erick Sánchez, el Dúo Karma, Eduardo Sosa, Polito Ibáñez. Allí suceden cosas hermosas y buenas.